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martes, 5 de mayo de 2015

Élites urbanas con orígenes ecijanos.

Con el término "familias beneméritas" se hace alusión a las primeras familias españolas que se asentaron en América tras la conquista del Nuevo Mundo, en plena colonización, constituyendo una élite de poder a través de la explotación de encomiendas, haciendas y estancias ganaderas. Para conservar sus privilegios aceptaban a los inmigrantes adinerados, que arribaban procedentes de la Península, mediante enlaces matrimoniales.

Catedral de Mérida
La familia Díaz o Díaz de Ávila, procedente de Écija, representa un claro ejemplo de los mecanismos que las élites sociales en la América española, en general, y de la ciudad de Mérida en la península del Yucatán, en particular, ponían en funcionamento para preservar su poder. Pedro Díaz de Ávila cruzó el Atlántico a principios del siglo XVIII y en 1706 contrajo matrimonio con Petronila López de Carvajal, una integrante de esas familias beneméritas. El ecijano entraba a formar parte de la élite americana. En 1713 fue nombrado alcalde ordinario del cabildo (encargado de la justicia en primera instancia); en 1714 y 1715 actuó como procurador general (representante de la ciudad y del cabildo).
Su hijo, Manuel Díaz de Ávila y Carvajal, invirtió 1.310 pesos para hacerse con el cargo de alguacil que se subastaba (era normal la compraventa de cargos público en aquella época). Tan amplia inversión se justificaba porque las contraprestaciones económicas eran elevadísimas, además de obtener honores, influencias o prestigio. Como alguacil disfrutaba de la consideración de regidor más antiguo de la ciudad con todo lo ello traía aparejado. Del matrimonio de Manuel con María de Castro (otra integrante de la oligarquía y  propietaria de varias encomiendas) nació Juan Díaz de Castro, culminación del ascenso social de la familia. En 1785 sustituía a su padre como regidor y pagaba 1.800 pesos para ser nombrado alguacil. 

Señora con su esclava.
Las actividades económicas e inversiones con Juan Díaz se diversificaron: encomiendas, comercio de aguardiente, explotación de haciendas,...incluso colaboró con el Estado en la lucha contra el contrabando y el comercio ilícito cediendo un bergantín para que persiguiera a los barcos dedicados a los intercambios ilegales. Se podría continuar la genealogía de esta familia y, de hecho, un bisnieto de aquel primer ecijano, Juan Díaz Belandón siguió la línea de sus ascendientes y ocupó los cargos de regidor y alcalde ordinario de la ciudad yucateca de Mérida, pero sólo con estas tres generaciones queda claro la estructura del poder en América y la importancia que alcanzó esta familia de orígenes ecijanos.

BIBLIOGRAFÍA CONSULTADA.
MARTÍNEZ ORTEGA, María Isabel.: "Estudios de historia local. Ecijanos en el Nuevo Mundo" en VI Congreso de Historia de Écija. Écija en el Nuevo Mundo. 2002, pp. 231-237. 


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