jueves, 29 de marzo de 2012

Ramos Corona y N. P. Jesús Descendido de la Cruz.

Manuel Ramos Corona
Imagineros ilustres en el siglo XX ecijano (VI).

Manuel Ramos Corona (Sevilla, 1966) adquirió sus conocimientos como imaginero, a la vieja usanza, trabajando como aprendiz durante más de seis años en diferentes talleres de distintos maestros. No obstante, siempre ha sido considerado como un discípulo aventajado de Álvarez Duarte. En 1985 abrió su primer taller en el barrio de Triana y realizó su primera obra procesional para la localidad de Utrera: la Virgen de la Paz. Completó su formación a través de varios viajes a Francia e Italia para profundizar en el conocimiento de los grandes escultores, influyéndole especialmente la obra del genial Bernini, a partir de lo cual dota a sus obras de más expresividad y mayor dinamismo.

San Pascual Bailón
Tal vez su obra más importante hasta el momento haya sido las figuras secundarias del misterio de Jesús Despojado para la cofradía sevillana, aunque ya antes de este trabajo talló una Piedad para Zamora, convertida en la primera imagen de la escuela andaluza en procesionar en aquella Semana Santa, un San Juan para la Hermandad del Cachorro, el misterio del Soberano Poder de la ciudad de Jerez de la Frontera y un Nazareno en la localidad de Guillena.

En Écija, además de la pequeña imagen de la Virgen del Pilar custodiada en Santa María, encontramos una de las obras más destacadas de su producción imaginera. La Hermandad de la Mortaja, cuyas reglas habían sido aprobadas en 1992, le encargó en 1990 la hechura de un Cristo para recoger el modelo iconográfico de esta hermandad. El imaginero talla en madera de cedro real una imagen cadavérica, de solemne cuerpo ensangrentado y violentos escorzos, sustentado por su Madre María Santísima de la Piedad.

Además de su labor creadora, ha destacado también la dedicación de Ramos Corona a la restauración con intervenciones en la Virgen de Gracia y Amparo de la Hermandad de San Roque o aquí, en la propia Écija, restaurando una talla de San Pascual Bailón de escuela montañesina que se encuentra en la Iglesia de Santa María. Precisamente, dentro del conjunto de la Sagrada Mortaja, el imaginero intervino en la imagen dieciochesca de María Santísima de la Piedad que fue restaurada por Ramos Corona, quien también modificó la posición de sus manos para adaptarla a su nuevo papel en el pasaje evangélico.

Nuestro Padre Jesús Descendido de la Cruz
(Foto: Hdad. Sagrada Mortaja)






Bibliografía consultada:
CLAVERO MARTÍN, V. (Dir.), Arte y artesanos de la Semana Santa de Sevilla. Sevilla: El Correo de Andalucía, 2000.
FREIRE GÁLVEZ, R., Ayer y hoy de las Hermandades y Cofradías Ecijanas. Écija: 2002.
GONZÁLEZ GÓMEZ, J.M.: "Escultura e iconografía de los siglos XIX y XX en Écija" en Actas del V Congreso de Historia: Écija en la Edad Contemporánea. Écija, 2000, págs. 13-66.
MARTÍN OJEDA, M. y GARCÍA LEÓN, G.: "Hermandad Sacramental de Nuestra Señora del Carmen, cofradía de nazarenos del Santísimo Cristo de la Misericorida, Nuestro Padre Jesús Descendido de la  Cruz en el Misterio de su Sagrada Mortaja y María Santísima de la Piedad" en Misterios de Sevilla. Sevilla: Ediciones Tartessos, 2002.

lunes, 26 de marzo de 2012

Álvarez Duarte y la Sagrada Entrada en Jerusalén.



Luis Álvarez Duarte
Imagineros ilustres en el siglo XX ecijano (V).

Luis Álvarez Duarte (Sevilla, 1950) puede considerarse como un artista precoz. Desde muy pequeño elaboraba figuritas para belenes y pequeñas imágenes para las cruces de mayo, y era habitual en sus vacaciones verlo en el taller del maestro Buiza en la Casa de los Artista de San Juan de la Palma. Su condición de niño prodigio lo atestigua el hecho de que con tan solo quince años fuera el encargado de tallar una Dolorosa para la Hermandad de las Aguas, María Santísma de Guadalupe.

María Santísima de Guadualupe


El éxito es tal que comienzan a llegarle encargos de Huelva (Virgen de los Dolores y Victoria del Polvorín), Jerez de la Frontera (Virgen del Buen Fin de la Hdad. de la Lanzada y apostolado completo de la Hdad. de la Cena) y Málaga (Virgen de la Paloma). Con veinte años tendrá su segundo gran reto: su primer crucificado. El Cristo de la Sed, realizado en pino de flandes, muestra la capacidad del joven imaginero logrando una imagen expresiva, con estudiada anatomía y ojos penetrantes.

En 1974 la Hermandad del Cautivo le encarga a Álvarez Duarte la realización de una imagen de Jesús en su Sagrada Entrada a Jerusalén. La imagen del Señor aparecería sedente sobre una pollina, aunque la actual se realiza en 1999 por Francisco Fernández Enríquez. Su mano izquierda dirige al animal y bendice con la mano derecha. La figura atrae al espectador y sus formas responden a los canones del neobarroco sevillanos, unidas al naturalismo y al clacisismo.


Bibliografía consultada:
CLAVERO MARTÍN, V. (Dir.), Arte y artesanos de la Semana Santa de Sevilla. Sevilla: El Correo de Andalucía, 2000.
FREIRE GÁLVEZ, R., Ayer y hoy de las Hermandades y Cofradías Ecijanas. Écija: 2002.
GONZÁLEZ GÓMEZ, J.M.: "Escultura e iconografía de los siglos XIX y XX en Écija" en Actas del V Congreso de Historia: Écija en la Edad Contemporánea. Écija, 2000, págs. 13-66.
MARTÍN OJEDA, M. y GARCÍA LEÓN, G.: "Ilustre y Fervorosa Hermandad de la Entrada de jesús en jerusalén, Nuestro Padre Jesús Cautivo y Nuestra Madre y Señora de las Lágrimas" en Misterios de Sevilla. Sevilla: Ediciones Tartessos, 2003.

jueves, 22 de marzo de 2012

Dubé de Luque y María Santísima de la Alegría.

Imagineros ilustres en el siglo XX español (IV).

Para Antonio Dubé de Luque (Sevilla, 1943) es decisiva la afición artística de su padre, que había estudiado Bellas Artes en la especialidad de pintura aunque ejercía como contable, para que ingresara en la Escuela de Artes y Oficios de Sevilla y completara sus estudios enla Escuela Superior de Bellas Artes, asistiendo como alumno libre a clases de pintura.

Antonio Dubé de Luque
No obstante, pese a su especialización artística en pintura, Dubé de Luque se decanta finalmente por la imaginería procesional, especialmente por la iconografía del Nazareno y la Dolorosa. Además ha llevado a cabo tareas restauradoras, alguna de ellas polémicas como las de la Virgen de los Ángeles de la Hermandad de los Negritos o la de la Virgen de la Candelaria, por ser muy evidente la intervención del escultor. Otras actuaciones más propiamente restauradoras le llevaron a intervenir sobre la Madre de las Angustias de la Hermandad de los Gitanos, María Santísima de la O y el Cristo de la Salud de San Bernardo.

Cartel anunciador Semana Santa 2012
Su obra también se extiende a la pintura en la que desarrolló su primera formación. Como cartelista ha sido autor del cartel anunciador de la Coronación Canónica de Nuestra Señora de la Encarnación y de los boletines oficiales de su hermandad, la Hermandad de los Servitas y, este año de 2012, del cartel anunciador de la Semana Santa de Sevilla. Además su condición de dibujante y diseñador le ha servido de base para realizar los diseños de bordados y orfebrería.

En Écija, Antonio Dubé de Luque fue requerido por la Hermandad del Resucitado para tallar la imagen de una imagen mariana que acompañara en su desfile procesional a la Gloriosa Resurrección de Ntro. Señor Jesucristo. La Corporación había aprobado sus reglas primitivas en 1601 pero después de desaparecer a mediados del siglo XIX, se vuelve a organizar en 1979 y realiza nuevo desfile procesional en 1980. Algunos años más tarde decidieron incorporar la imagen de María Santísima de la Alegría que fue bendecida en febrero de 1988.

Dubé de Luque acierta al dotar al rostro de la Virgen de la Alegría de un semblante sereno y feliz. Además, el imaginero deja en ella peculiaridades de su estilo como el hoyito en la barbilla, sus grandes ojos pintados sobre la madera y una encarnadura, en la que Dubé da muestras de sus profundos conocimientos pictóricos, dotándole de un patinado final que aumenta la apariencia de piel, al mismo tiempo que potencia la idealización y su sagrado semblante.












Bibliografía consultada:
CLAVERO MARTÍN, V. (Dir.), Arte y artesanos de la Semana Santa de Sevilla. Sevilla: El Correo de Andalucía, 2000.
FREIRE GÁLVEZ, R., Ayer y hoy de las Hermandades y Cofradías Ecijanas. Écija: 2002.
GONZÁLEZ GÓMEZ, J.M.: "Escultura e iconografía de los siglos XIX y XX en Écija" en Actas del V Congreso de Historia: Écija en la Edad Contemporánea. Écija, 2000, págs. 13-66.
MARTÍN OJEDA, M. y GARCÍA LEÓN, G.: "Hermandad del Santísimo Sacramento, Gloriosa Resurrección de Ntro. Señor Jesucristo y María Stma. de la Alegría" en Misterios de Sevilla. Sevilla: Ediciones Tartessos, 2003.

lunes, 19 de marzo de 2012

Francisco Buiza y Nuestra Señora de la Caridad.

Nuestra Señora de la Caridad
(Foto: FranciscoBuiza.blogspot.com)
Imagineros ilustres en el siglo XX ecijano (III).

Francisco Buiza (Carmona, 1923 - Sevilla, 1982) trabajó desde muy joven a las órdenes del tallista Francisco Velez y del escultor y ceramista Pedro Navia Campos. Poco después entró como aprendiz en el taller de Sebastián Santos Rojas, hasta abrir su propio taller en San Juan de la Palma donde se dedicó a tareas de imaginería, pero también decorativas, ejecutando respiraderos e insignias procesionales.
Francisco Buiza

Conocido en la ciudad de Sevilla por su difícil temperamento, el carácter de Buiza se transformaba en rebeldía, expresionismo y fuerza en sus obras a las que dotaba de su personalísimo sello en búsqueda siempre del realismo. En la Semana Santa de Sevilla dejó muestras de su impronta en el Cristo de la Sangre de San Benito, en Jesús atado a la columna para Las Cigarreras o en el Señor Resucitado y el ángel que le acompaña en el misterio de la Hermandad de la Resurrección, aunque siempre influido por su admirado Juan de Mesa. Por otra parte, las Dolorosas de Buiza unían la influencia de contemporáneos como su maestro, Sebastián  Santos, y de autores anteriores como Juan de Astorga o Cristóbal Ramos. Rostros con mejillas de exquisita tersura, de párpados y mentón elevados al cielo, de ojos profundos.
Jesús atado a la columna
(Hdad. de Las Cigarreras)

Después de su fundación en 1959, la ecijana Hermandad de la Yedra contactó con Francisco Buiza para que se encargara de la restauración de la imagen del cristo, una obra anónima de mediados del siglo XVII. Posteriormente, Buiza aceptaría también el encargo para la hechura de una Dolorosa: Nuestra Señora de la Caridad. La imagen que Buiza terminará en 1961 daba comienzo a su estapa de madurez artística presidida como toda su obra por el realismo muy marcado, el dramatismo y la fuerza.

El rostro de la Dolorosa de Santa Ana posee un ovalo afilado con grandes ojos de largas pestaña de pelo natural. Su nariz es recta y clásica. Su boca, entreabierta, muestra unos labios carnosos y fruncidos. Cinco lágrimas de cristal sucan sus mejillas. El cuello se inclina muy ligeramente hacia la derecha y sus manos casi parecen rozarse a la altura del pecho, portando en la derecha un pañuelo y en la izquierda, las cuentas de un rosario.


Nuestra Señora de la Caridad
Bibliografía consultada:
CLAVERO MARTÍN, V. (Dir.), Arte y artesanos de la Semana Santa de Sevilla. Sevilla: El Correo de Andalucía, 2000.
FREIRE GÁLVEZ, R., Ayer y hoy de las Hermandades y Cofradías Ecijanas. Écija: 2002.
GONZÁLEZ GÓMEZ, J.M.: "Escultura e iconografía de los siglos XIX y XX en Écija" en Actas del V Congreso de Historia: Écija en la Edad Contemporánea. Écija, 2000, págs. 13-66.MARTÍN OJEDA, M. y GARCÍA LEÓN, G.: "Fervorosa hermandad del Santísimo Cristo de la Yedra y Nuestra Señora de la Caridad" en Crucificados de Sevilla. Sevilla: Ediciones Tartessos, 2002.

jueves, 15 de marzo de 2012

Castillo Lastrucci y María Stma. de la Amargura.

Benito Mas y Prats
(Castillo Lastrucci)
Imagineros ilustres en el siglo XX ecijano (II).

Antonio Castillo Lastrucci (Sevilla, 1882- Íbidem, 1967) aún siendo un niño, asiste a las enseñanzas de su vecino y gran maestro Antonio Susillo; posteriormente, a la Escuela Provincial de Bellas Artes de Sevilla; y, finalmente, reside una temporada en París donde completa su formación. Destacando primero por sus trabajos costumbristas y de temática profana, entre ellos un busto del ecijano Benito Mas y Prats, es a partir de 1923 cuando se inicia su ascensión como imaginero.

Entonces recibe el encargo de la Hermandad del Dulce Nombre de Sevilla para ejecutar un misterio completo que representara el pasaje evangélico de Jesús Ante Anás ("la Bofetá"). Su acierto en la creación de una composición totalmente innovadora, de gran teatralidad y donde el espectador se interesa por cada detalle del conjunto, hace que a partir de esa primera obra lleguen a su taller un sinfín de encargos para realizar de inicio o renovar otros misterios. Entre sus trabajos, las figuras de la Presentación de Jesús al Pueblo (San Benito), las figuras del misterio de la Sentencia (La Macarena), el Beso de Judas, Los Panaderos o La Estrella.
Antonio Castillo Lastrucci

Otra de sus grandes aportaciones se encuentra en la iconografía mariana de la Dolorosa. Castillo Lastrucci crea un modelo "castizo" que coincide con el prototipo de mujer andaluza. Sus Vírgenes poseen una belleza serena, tez morena, ojos negros,...Ejemplos significativos de su producción son las imágenes de María Santísima de la O, Nuestra Señora del Rocío, María Santísma del Dulce Nombre o la Virgen de la Hiniesta.

En 1964 la Hermandad del Silencio de Écija le encarga a Castillo Lastrucci la hechura de una dolorosa cuyo importe ascendería a 12.000 pesetas, por debajo del precio habitual pues el imaginero decidió cobrar únicamente los materiales . Castillo Lastrucci, con más de ochenta años, terminó la imagen en unos meses, constituyendo muy posiblemente su última obra de grandes dimensiones antes de fallecer. Se bendijo canónicamente el siete de marzo de 1965 con Francisco Franco y su esposa, representados por la Corporación Municipal, como padrinos. Ese mismo año efectuó su primera salida procesional.

Función de acción de gracias tras la bendición
(Foto: FREIRE, R., ob. cit.)




María Santísima de la Amargura es un ejemplo más de la Dolorosa de Castillo Lastrucci. Ante nosotros la idealizada mujer sevillana, con piel morena y ojos profundos. En sus mejillas, el sello personal del escultor, cinco lágrimas que recorren su rostro. Sus manos son estilizadas y expresivas. En la mano derecha porta un fino pañuelo para enjugar sus lágrimas. En la izquierda, un rosario.

María Santísima de la Amargura
(Foto: Arte Sacro)












Bibliografía consultada: 
ÁLVAREZ CRUZ, J.: "Aproximación histórico-artística a la imagen de Nuestra Señora de la Amargura", en El Silencio, Boletín Informativo de la Real Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz y María Santísima de la Amargura. Extra XXV Aniversario de la Bendición de María Stma. de la Amargura. Época II, Año I, septiembre 1990.
CLAVERO MARTÍN, V. (Dir.), Arte y artesanos de la Semana Santa de Sevilla. Sevilla: El Correo de Andalucía, 2000.
FREIRE GÁLVEZ, R., Ayer y hoy de las Hermandades y Cofradías Ecijanas. Écija: 2002.
GONZÁLEZ GÓMEZ, J.M.: "Escultura e iconografía de los siglos XIX y XX en Écija" en Actas del V Congreso de Historia: Écija en la Edad Contemporánea. Écija, 2000, págs. 13-66.
MARTÍN OJEDA, M. y GARCÍA LEÓN, G.: "Real y Venerable Hermandad y Cofradía de Ntro. Padre Jesús Nazareno Abrazado a la Cruz y María Stma. de la Amargura" en Nazarenos de Sevilla. Sevilla: 1997.